En realidad, eso tenía bastante sentido. Siendo la heredera de los Ortiz, ¿cómo iba a faltarle compañía masculina? Al recordar la expresión sombría de Mateo, Sebastián no pudo evitar murmurar para sí mismo:
—¿Será que realmente no hay ninguna posibilidad entre Mariana y Mateo?
Dentro del llamativo auto de lujo, Nazario observó detenidamente a Mariana y notó que su rostro estaba un poco pálido. Con preocupación, puso en marcha el coche con destreza.
—Señorita, su cumpleaños está muy cerca, y ahor