—Solo vine al hospital para un simple chequeo, no era necesario que hicieras tanto alboroto por esto. Gracias por tu amabilidad —le dijo Mariana, cortante pero muy educada. Su conflicto con Mateo era un asunto privado y en realidad no debía afectar a los demás; esa era su línea roja.
—No te preocupes por eso, está justo en el cuarto de al lado —insistió Sebastián, intentando seguir avanzando.
Mariana sacudió la cabeza repetidamente.
—De verdad, no es necesario. Ya terminé.
Al instante, levantó l