Mundo ficciónIniciar sesiónCuando llegó su turno, Miranda le dedicó la sonrisa perfecta que había ensayado por tres días. Lo miró radiante y le dijo con voz suave y contenida:
—Hola. Admiro mucho tu trabajo.
Javier levantó la vista un instante y respondió con una cortesía indiferente.
—Hola, ¿qué tal?
El apretón de manos fue tan ligero que apenas lo sintió. Cuando él retiró la mano,







