Estaba tan absorta en sus propios nervios que durante todo el trayecto no notó el inusual silencio de Guillermo.
De pie frente al viejo edificio de apartamentos, se retocó el maquillaje por última vez, sacó el anillo de bodas de su bolso y se lo puso. Luego, se aferró con cariño al brazo de su esposo, asumiendo el papel de la nuera perfecta y devota.
Sin embargo, su papel de nuera perfecta se encontró con un obstáculo inesperado: las escaleras. El edificio de apartamentos era tan viejo que no s