En realidad, Miranda sabía muy poco sobre el pasado de la familia Aranda. No fue sino hasta segundo de secundaria que se enteró por casualidad de que Guillermo tenía una historia familiar digna de telenovela: a él y a Camilo los habían intercambiado al nacer.
Miranda no tenía idea de los detalles, ni de cómo los intercambiaron ni de cómo lo descubrieron cuando tenían siete u ocho años. Solo recordaba que, al enterarse, su primera reacción fue de asombro.
Justo el día anterior, había terminado d