—Eh, señorita Cifuentes, nuestros contratos son un modelo estándar. Todo el mundo los firma así, no habrá ningún problema.
—Usted no es la responsable del programa —dijo el Licenciado Valdés—, y su palabra no tiene ningún valor legal.
La asistente se quedó sin palabras.
Miranda se había autoengañado para aceptar la recepción de una asistente, y ahora el Licenciado Valdés señalaba tantos errores en el contrato que su temperamento, que ya no era el mejor, mostró su verdadera naturaleza al instant