—Me preguntó qué pintor me gustaba. ¡Yo qué voy a saber de pintores! Solo te había oído decir que tu esposo compró unas pinturas de Caravaggio, así que dije que las pinturas de los Caravaggio eran muy especiales. No me atreví a decir más.
—Espera —dijo ella, creyendo haber oído mal—. ¿Y te parece que dijiste poco?
—Solo dije una frase, ¿qué tiene de mucho? ¿No son especiales? ¿Dije algo mal aunque fui tan vaga?
—No es eso. ¿Tú crees que Caravaggio es un colectivo como… no sé, los Tres Mosqueter