Capítulo 29

Normalmente, cuando regresaba de algún viaje al extranjero, Miranda dormía a lo mucho medio día para recuperarse del cambio de horario. Pero esta vez, exhausta en cuerpo y alma, durmió de corrido hasta las seis de la tarde.

Tenía un montón de llamadas perdidas y mensajes en el celular.

Les echó una ojeada rápida. Varios mensajes, incluyendo uno de Estela, le preguntaban si iría esa noche a la fiesta de cumpleaños del más joven de los Rojas.

En la familia Rojas había dos hijos: el mayor, Bruno,
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