Louis
Dos meses después:
Estoy aquí, sentado en el coche, los puños aún apretados, cada músculo tenso. El aire es glacial, pero nada logra calmar esta quemadura que consume mis entrañas. No es el miedo lo que me corroe, ni la angustia. Es mucho peor. Es esa rabia interior, esa furia silenciosa que no puedo exteriorizar. Debo mantenerme dueño de mí mismo. Ni señales, ni indicios que delaten lo que pasa en mí.
Adrien habla. Solo escucho con una oreja distraída. Sus palabras son ruido de fondo. Ha