—Pasé por aquí esta tarde —Adrik, colocó las manos en los bolsillos de su abrigo—. Iba de camino a una reunión importante y... bueno, te vi entrar a este edificio desde el coche. Me pareció que eras tú. No pude detenerme en ese momento. Así que ahora que tuve un espacio libre, quise venir a confirmar si realmente lo eras.
—Genial. Ya lo confirmaste —le respondí, cortante, dando media vuelta con intención de entrar.
—Vera... —llamó él deteniéndome en el acto—. ¿Por qué estás tan hostil? Solo