Capítulo 9: Un CEO con más de dos gramos de cerebro.
—¿Por qué no la despediste? —preguntó Cristina indignada.
—Eso es algo que a ti no te importa… —contestó Ivar. Él nunca le debía explicaciones a nadie y menos a su cuñada.
—¿Harás lo mismo que con esa Debbie? ¿Esperarás a que haga algo lo suficientemente grotesco para que te dé motivos para correrla? —Volteó hacia él, de brazos cruzados.
—¿No tienes trabajo qué hacer? —preguntó evasivo.
—Erik Lidberg regresará en unos días…
La noticia tomó por sorpresa a Ivar. ¿Qué no había sido él quien hab