Capítulo 46: Es tiempo de dejarla ir.
Esa noche Morgan disfrutó de las comodidades del amplio cuarto que le brindó Elliot. Tomó un baño e intentó mantener la mente serena, no quería pensar en Ivar, tampoco en Esme, no quería volver a llorar en ese día. Tenía algo más importante por lo que preocuparse y eso era su hijo.
—¿Señora? —preguntó la sirvienta con una amplia sonrisa, mientras Morgan se revolvía entre las sábanas—. El desayuno está listo.
Como si se tratara de un zombie, Morgan salió de la cama, con el cabello alborotado y