Mundo de ficçãoIniciar sessãoMorgan siguió escapando, escondiéndose y metiéndose en pasillos rebuscados. Su abdomen abultado le restaba agilidad, pero no se rindió hasta que sus pasos la alejaron de sus perseguidores y la llevaron hasta esa tienda de ropa.
Entró rápidamente y la encargada, preocupada, se acercó:
—Señora, ¿está bien?
—Quier







