—¿Quieres una esposa de mentira a la que puedas abandonar cuando gustes? Ese es mi precio… Quiero los bocetos y el hermoso auto de quien se volverá mi exesposo —agregó Morgan orgullosa, dichosa de verlo molesto.
—Eres abusiva, manipuladora, carroñera… —dijo Ivar en un susurro inclinándose hacia ella, pero sin lograr intimidarla. Morgan sabía que tenía el control de la situación.
—¿Ivar? —preguntó Sigurd cuando estuvo lo suficientemente cerca.
—Es un trato —susurró Ivar antes de voltear a hacia