Narra David de María
–Alondra, mi amor. Buenos días ¿Café? – Dije acercándole la taza, la cual ella tomó.
–Sí mi amor, gracias.
–Te ves hermosa mi amor, ¿Quieres ya bajar a desayunar?
–No mi amor, aunque me bañe anoche me quisiera meter a bañar. Mi cabello es un desastre y tú ya estás muy guapo, vestido, cambiado y arreglado.
–Son las ventajas de levantarse temprano, así rinde más el día – Me burlé un poco de ella – Pero tú no sabes de eso mi reina.
–Vete al demonio – Me dijo ella riéndose y