Narra David De María
Salí llorando destrozado del edificio, había dejado ir a la única mujer, a la que había amado de verdad, pues Alondra es el amor de mi vida y sin ella, me iba a costar hacer de mis días, algo especial. Era la luz de sus hermosos ojos cafés, la que iluminó mi camino, mis días y mi vida, por casi dos años y ahora, ya no lo sería más. Mis pasos eran lentos y mi auto, se veía tan lejano, por el pesar y el dolor, que llevaba a cuestas.
Conduje a casa de mi madre y de milagro, n