Narra David De María
Alondra y Sabadelle, ya no fueron a ningún lado, pues el miedo que ella, le tuvo a las palomas, fue mayor, que sus ganas de alejarse. Se fueron a sentar a un café ahí en la plaza y estuvieron esperando, hasta que me desocupé con las chicas de ir de compras y había sido lo mejor, había comprado varias cosas para mí y muchas para Alondra, con ayuda de Romina y de Jovana, que parecían unas expertas en el tema de las compras. Cuando terminamos de las compras, nos fuimos un rato