Narra Alondra Ferreyra
–No papá, la loca aquí es tu mujer y ella no es mi madre – Dije histérica – Ella nunca lo ha sabido ser y tú, eres un ciego y un desgraciado que, nunca me escuchas, que nunca prestas atenciones a lo que te dije. Siempre te dije que, ella dejó que me violaran, tíos y gente asquerosa de su sociedad y tú, sólo le crees a ella.
Nunca me había creído, solo decía que yo lo hacía para llamar la atención y para poner en ridículo a su esposa, que yo no medía la magnitud de lo que