Narra David De María
Era el colmo con Don Manuel, haber hablado para joder a mi adorada Alondra y decir todas esas estupideces juntas, no lo hubiera podido creer, de no haberlo escuchado yo mismo. Abracé a mi princesa, para calmarla. Ella estaba pasando por un momento terrible y conociéndola como, ya la iba comenzando a conocer, cada día más, sabía que, ella pensaba, que por su culpa, no íbamos a poder irnos a Madrid.
–Ya mi amor, mi princesa tienes que calmarte – Sequé sus lágrimas y la besaba