La habitación del Vidente era un lugar sombrío. Olía fuertemente a hierbas y a incienso quemado. Las llamas proyectaban sombras extrañas en las paredes que parecían espíritus inquietos.
Sage se encontraba de pie en el centro de la habitación. Tenía los puños apretados y la mandíbula tensa. Su expresión era feroz. Frente a él, el Vidente estaba sentado con las piernas cruzadas sobre una esterilla tejida, con su mirada penetrante fija en Sage como un depredador evaluando a su presa.
—Eres imprude