El comedor del Pack estaba lleno del sonido de risas, tintineo de copas y el calor de la unión. Después del dolor de las últimas semanas, aquella noche era una oportunidad para sanar, celebrar la supervivencia y encontrar paz en la compañía de los demás. El aroma de carne asada y pan recién horneado inundaba todo el lugar.
Sage se encontraba cerca del extremo más alejado de la sala, con la mano apoyada suavemente en el respaldo de la silla de Aurora. Ella tenía la barbilla ligeramente inclinada