Aurora abrió los ojos lentamente, tosiendo mientras el humo acre le llenaba los pulmones. Sus pensamientos eran pesados, sin saber dónde estaba ni qué había ocurrido. Al intentar incorporarse, los recuerdos pasaron por su mente y, al recordar su pelea con la bruja, revisó su cuerpo en busca de heridas, esperando encontrar cicatrices o puñaladas. Pero, para su sorpresa, no halló ninguna.
Con el rostro marcado por la confusión, Aurora giró la cabeza para observar su entorno. La habitación estaba