Sobresaltado, escuchó el sonido de un neumático derrapando en la carretera pavimentada junto con el claxon cuando el conductor frenó bruscamente. Sintió los latidos de su corazón tamborileando en sus oídos cuando el auto se detuvo en el último momento, casi golpeando el cuerpo de Maya que había cerrado los ojos con fuerza, asustada, cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando.
Tomando solo un segundo para salir del lugar, sin pensar en nada más, Ares cortó el camino de seis pies que lo separa