—Dos piezas menos de ropa y estaría completamente desnudo. —dijo Ares, traicionero. —¿Es eso lo que querías ver, preciosa?
El tímido e inseguro movimiento de la cabeza, arriba y abajo, era algo que Ares podía esperar. Simplemente no esperaba lo que vino después.
—Ares. —Con voz suelta, tartamudeando sin darse cuenta, la chica lo llamó.
—¿Sí, cariño?
—Todavía quiero ver…
Ares casi abrió mucho los ojos, sin darse cuenta de que lo haría. Sin embargo, la sorpresa inicial pronto fue reemplazada por