No es como si tuviera muchas cualidades a enaltecer, así que, si ella revelaba algo más allá de la información básica, era muy probable que Ares ya supiera que soy una alumna vergonzosa que nunca ha besado en la boca.
—¿Qué más dijo? —Le pregunté después de mirarlo, porque no quería ser reprendida como la noche anterior.
—Nada muy interesante. —Respondió, abandonando el anillo en su dedo meñique para jugar con su dedo índice—. Maya Stone, hija de los dueños del Hotel Vita. —Hubo un breve silenc