—Ven aquí. —me llamó, tirándome suavemente hasta posicionarme dentro de la habitación, de frente a ella, exactamente como estábamos en nuestro primer y desastroso encuentro. —¿Recuerdas ese día?
—Es imposible olvidar el día que cambió mi vida entera, cariño. —confieso, agachado frente a ella.
Maya entonces se apoyó sobre sus rodillas y se inclinó hacia adelante, usando sus manos para equilibrarse, entonces me besó la boca de sorpresa.
—Fue eso lo que quise hacer en ese momento. —confiesa, travi