Antes de que pueda decir algo, Maya me da un golpe en el estómago y susurra un “¿qué pasa?” para mí.
—Dimitri siendo inconveniente de nuevo. —le informo, y mi pequeña frunce las cejas rápidamente.
—¡Mándalo a la mierda! —refunfuña, entonces.
—Ouch. —dice Dimitri desde el otro lado, aparentemente escuchando la voz de Maya. —Dom y sub malcriados y groseros. Creo que tendré que disciplinarlos a ambos.
—Vete a la mierda. —digo, dando voz a la petición de Maya, y luego finalizo la llamada sin decir