Sonrío contra su piel, después uso toda mi fuerza de voluntad para alejarla y miro a mi alrededor en busca de alguna función para ayudarla a preparar el desayuno.
—Extrañaba tu comida. Y cocinar contigo. —admito.
—Y yo extraño tener sexo en la cocina contigo. —rebate, después deja que una risa traviesa se asome en su rostro.
—Extraño tener sexo en la oficina. —contrapongo.
—¡Y en la bañera!
—En el sofá.
—En el auto.
—Todavía no hemos follado en el auto, cariño. —recuerdo y no puedo resistirlo,