Pero cuando los otros estudiantes salieron del aula durante su tiempo libre y yo me quedé allí por no estar dispuesta a fingir divertirme con el sentido del humor de mis dos únicos amigos, Nataly y yo nos quedábamos solas, por lo que yo siempre tomaba la iniciativa de hablar con ella, porque descubrí que nuestros gustos por hombres mayores no era lo único que teníamos en común. Esa tarde, en los minutos libres entre la clase de historia e inglés, volvimos a estar solas, y ella siguió jugando co