Korina puso una sonrisa traviesa y era extraño verla así, pero quería tan solo dejar a un lado todo lo que la estaba agobiando — Vamos a un club —
— ¡Vaya!, sí que te quieres divertir —
— Aún soy joven no —
No fue broma y fueron a varios lugares de música alegre y en cada uno tomaba, del cual Marvin se empezó a preocupar y estaba protector con ella.
El Club estaba lleno de luces brillantes, y música envolvente. Era un lugar oscuro como se imaginaba con música muy alegre, había mesas decoradas con velas, parejas conversando animadamente, tanto hombres y mujeres como también parejas de todo, que se mostraban afectuosos sin prejuicios. El ambiente, parecía casi con un aire de celebración.
Por otra parte, la mesa estaba finamente servida, luces cálidas y copas de vino que reflejaban un ambiente elegante. Sin embargo, entre ellos dos el aire se había vuelto denso, cargado de palabras contenidas.
— Darío, de verdad te amo — Dijo la señorita Katty, con la voz baja pero firme, mirándolo