Ella, con una sonrisa leve y educada lo miro — ¡Oh gracias!, pero no tomo —
— ¿Darío cómo es que ella no toma? — Eso lo hacía analizar cómo tratarla.
— No le gusta e igual hay aguas saborizadas, puedes solicitar lo que gustes —
— Muy bien y gracias —
Ella, con una sonrisa leve y colaborando con la solicitud de Don Darío, repartía copas de vino y respondía con cortesía a los saludos. Lo hacía con tanta gracia que incluso algunos comenzaron a mirarla con curiosidad más allá de lo superficial.