— Sofía, te pedí que me ayudaras… — Dijo Teresa con un suspiro cansado, pasando la mano por su frente — He estado comprando suministros, pero a los pocos días me dicen que ya no hay —
Korina la miró, arqueando la ceja — ¿Cree que te están robando? — Preguntó, intentando medir la gravedad del asunto.
— Temo que sí — La voz de Teresa sonó bajita, casi avergonzada — Pero no sé cómo tener la evidencia —
Korina comenzó a recorrer la bodega con la mirada, observando las estanterías, las cajas mal apiladas y las notas de entrega dispersas. Algo en su interior hervía; recordó con claridad las palabras de Don Darío cuando le había dicho que debía aprender a contratar mejor, que todo dependía de la confianza y la organización. Ahora entendía que tenía razón.
Con tono firme, dijo: — Pongamos cámaras en diferentes ángulos… aquí, aquí y también dentro de la bodega. Además, sería bueno hacer un conteo constante y actualizar en el sistema cada entrada y salida de productos: Quién los recibe, cuán