— Sofía, te pedí que me ayudaras… — Dijo Teresa con un suspiro cansado, pasando la mano por su frente — He estado comprando suministros, pero a los pocos días me dicen que ya no hay —
Korina la miró, arqueando la ceja — ¿Cree que te están robando? — Preguntó, intentando medir la gravedad del asunto.
— Temo que sí — La voz de Teresa sonó bajita, casi avergonzada — Pero no sé cómo tener la evidencia —
Korina comenzó a recorrer la bodega con la mirada, observando las estanterías, las cajas mal a