Los equipos tácticos se movieron como sombras alrededor de la antigua propiedad. Pasos medidos, respiraciones controladas, armas bajas pero listas, nadie hablaba y todo estaba calculado, cada movimiento y respiraciones sincronizadas.
Y entonces él llegó, listo para su enfrentamiento con Yasin.
El sonido del vehículo deteniéndose frente a la casa vieja cortó el silencio como una sentencia. Don Darío descendió con la calma de quien está acostumbrado a que el mundo se detenga cuando pisa el suelo.