Mundo ficciónIniciar sesiónSara uma mulher da comunidade que sonha em ter uma vida melhor para ajudar os pais. Paul um homem bem sucedido e correto, CEO da Turner Entertainment. Vem ao Brasil para fechar mais um negócio e se depara com Sara em sua empresa, a atração é certa! Será que vai rolar? O que pode uni-los? Melhor, o que pode separá-los?
Leer másMartina sale de la oficina de nuestro jefe con el vestido un poco más arriba de cómo entró y con su labial corrido, esta se acomoda el vestido y se limpia un poco el labio, al pasar su mirada por mi pequeño escritorio, bajo la mirada para no recibir un regaño.
Tal vez lleve semanas trabajando aquí, pero no soy tonta, es obvio que se revuelca con el jefe y la verdad es que la comprendo, ¿Quién no querría acostarse con Leandro Suárez? Uno de los empresarios más guapos de España, treinta y tres años de edad y exitoso. Soy Alba Lucía Bermúdez y hace unas semanas que comencé a trabajar aquí en la empresa Suárez, la chica que acabo de mencionar, Martina Roso, es la secretaria principal de la empresa y por alguna razón fui contratada. Yo metí currículum en muchos lugares, pero jamás creí recibir una llamada para una entrevista para ser secretaria secundaria de esta empresa. Me imaginé un puesto más inferior, ya que tengo el problema de muchos jóvenes de 23 años, que después de graduarse no encuentran un buen trabajo, y además te piden la experiencia suficiente como para trabajar en un buen puesto. Y ser secretaria secundaria de la empresa es un buen puesto, soy la tercera persona que tiene contacto con el jefe, sin embargo, parece que no sabe de mi existencia desde que llegue o tal vez no le importa. Lo he saludado en varias ocasiones por educación, pero ni se limita a mirar, pasa como un arrogante creyéndose el rey, pero yo creo que un rey tiene aunque sea la decencia de ser cortés. De todos modos cuando fui contratada, eso fue lo que me advirtieron, que no molestara al jefe a menos que esto sea necesario. No sé a qué se refería Martina de molestar, se supone que soy secretaria y mi trabajo es estar dispuesta a los pedidos del jefe, claro que pedidos de trabajo. No como Martina, que mientras ella anda con el jefe, yo siempre estoy trabajando. —Martina… —habla el jefe por su intercomunicador—. Martina. Repite, y alzo la vista, ¿A dónde ha ido ella? El jefe la necesita. —Martina —se escucha exasperado. Veo a hacia el pasillo que nos separa entre escritorios, pero a la vez es el camino para dirigirse a la oficina del jefe. Miro el intercomunicador y me quedo del otro lado rogando que Martina aparezca, pero esta no llega. —Martina… ¡Alguien que atienda el teléfono! —se enoja. Se supone que no debía molestar al jefe, Martina me aconsejo que mientras sea menos vistas, entonces iba a evitar mi despedida como la chica anterior, realmente no me dio detalles del tema, pero si me dejó claro que si no hacía bien mi trabajo, me echarían. Ruedo mi silla y me levanto para caminar hasta el escritorio de Martina, me tomaría el atrevimiento de atender a su llamado, ¿Qué hablas Alba? No temas, eres la secretaria secundaria, si la primera no está, tu papel está suplantarla. Presiono el botón y tomo valor. —¿Si señor? ¿Qué necesita? —digo un poco temblorosa. Primer strike para darle una buena impresión al jefe, se supone que uno debe ser seguro de sí mismo y se lo prometí a Martina en la entrevista para ser aceptada, pero ella dijo que no era necesario porque aunque tenga un puesto cercano al jefe, se supone que jamás tendría este tipo de contacto con él. —¿Quién eres? ¿Y dónde está Martina? —exige. —Soy la secretaria secundaria señor y Martina creo que ha ido al baño. —¿Secretaria secundaria? Recuerdo haber firmado su contratación, pero no la he visto presente. Que extraño. —No señor, estoy aquí siempre siendo responsable y puntual. —Bueno, tal vez no nos hemos cruzado… ¿Qué no nos hemos cruzado dice? Si hasta los buenos días le doy y este me ignora, calma Alba, solo haz tu trabajo. —Como sea, necesito unos documentos, ¿Podrías hacerme el encargo? —me pide. Si es para terminar lo que Martina empezó, no gracias, tal vez sea atractivo, pero no sería profesional. —Si señor. Me detalla lo que necesitaba y yo enseguida se lo busco, por supuesto que necesitaba papeles, no que alguien le terminara de sacar el resto de la leche. aunque mis brazos queden ocupados. Me dirijo a la puerta y me doy todo el animo posible para no cometer algún error, con una mano libre tocó la puerta y hasta que escucho el “pase”, entro a la oficina de mi jefe. —Aquí está lo que pidió señor, ¿Dónde se lo dejo? —trato de sonar profesional. —En el escritorio. Alzo la mirada, pero también mantengo mi vista al camino, no quería tropezarme con algo conociendo lo distraída que soy algunas veces. Veo al hombre parado de espaldas cerca del ventanal con el celular reposando en su oreja teniendo una llamada. Llego al escritorio con éxito y dejo las carpetas, ¿Se las acomodo o simplemente me alejo? Bueno, esto lo tenía que hacer Martina, así que mejor evito problemas. Me doy la vuelta para salir de la oficina, pero me detengo a un llamado. —Espera, señorita… —Escucho que está intentando recordar. —Bermúdez —completo. —Oh si claro, quédese a ayudarme con los documentos. —Pero ese es el trabajo de Martina. —¿Y no está cierto? Tengo una reunión importante y ya voy atrasado. —Claro, lo siento. Cierro mis ojos y respiro profundamente, tu puedes Alba, estar cerca del jefe me tenía muy nerviosa. Me regreso y el hombre ya se encontraba sentado en su escritorio acomodando algunas de las carpetas. Me acerco y me pongo de frente para ayudarlo a acomodar, pero me quedo levantada, no quería tomar confianza a menos que existiera una. —¿Podría sacar alcanzarme algún lapicero? —me pregunta y sin mirarlo estoy incrédula. Lo tiene justo al lado, ¿Acaso le pesa la mano? Acerco mi mano para tomar un bolígrafo de su escritorio y me detiene nuevamente. —Esos no señorita Bermúdez, lo especiales están en la gaveta, en mi estuche. —Claro, lo siento. Repetí, este me habla como debiera conocer todo de su oficina. Camino al otro lado del escritorio casi junto a él y reviso las gavetas. —Esta en la última gaveta —me indica.Marcos estava com Mia na recepção, me olhou bravo e Mia sem graça, finjo que não percebi nada, os cumprimento e entro. Estela parecia bem chateada, me sento ao seu lado e questiono. -Bom dia!!! Tudo bem? Porque essa carinha??? - digo olhando para ela. - Duran estará voltando depois de amanhã, me ligou avisando, disse para eu ir direto para casa dele depois da empresa. Vai ser o momento… - diz chateada - não vai ser fácil, mas não quero largar do Diguinho não, tenho outra vida agora. - Assim que se fala!!! Não o deixe te intimidar, estamos com você! - Dou um abraço apertado para encorajar. - Diguinho sabe???? - Não! Não pretendo contar … - fala apreensiva - Olha, olha, pode dar ruim isso hein, ele pode ficar bolado. Pense bem! - tento alertá-la. - Vou pensar o que vou fazer… obrigada amiga. - me abraça e vamos trabalhar. Subimos conversando, descontraindo. Vou preparar a sala para a reunião, nem sinal de Paul ainda, não pergunto para Estela, ela também não fala nada, estava marc
Meu despertador toca às 6h, preguiçosa me levanto, foi difícil voltar a dormir, devo ter pego no sono às 5h e já são 6h. Sorte que dormi muito, senão estaria com olheiras.Me arrumo e me preparo para descer o morro. Como sempre chego, para tomar café com Estela. Mia me olha estranho e fica vermelha. - Bom dia, Mia! Tudo bem? Porque está me olhando assim???- Bom dia, Sara! Fez boa viagem? Nada… Não aguento, vou perguntar.- Aí mulher, o que foi? Está me deixando curiosa!- O que aconteceu que o chefe estava de mau humor no retorno da viagem? Não deu certo? - Pensei logo em Marcos, mais fuxiqueiro que mulher, aí se pego ele. - Marcos fazendo fofoca! Sem vergonha!Deu tudo certo, graças a Deus. Eu não sei, talvez cansaço, sono, falei para Marcos perguntar a ele! Vem ficar espalhando coisas agora! - falei muito brava. - Calma Sara! Não precisa ficar nervosa, foi só um comentário inocente, Marcos achou que o chefe deu em cima de você e você o rejeitou. Foi isso, mas não fala na
SaraPaul é doido, fizemos loucura no avião, quando saio do banheiro, parece que todo mundo sabia o que eu estava fazendo. Logo que abri a porta tinha uma aeromoça por perto, será que ela ouviu alguma coisa??? Que vergonha eu penso, mas tento manter a dignidade e caminho para minha poltrona, me sento e fico de olhos fechados.Logo sinto o retorno de Paul, conversamos um pouco e adormeço em seus braços. Quando chegamos ao Rio, "incorporei" a secretária, não podia dar bandeira, não queria que Marcos desconfiasse de qualquer coisa, sempre foi muito gentil comigo, mas também sei que se eu desse entrada vinha para cima com tudo. Sempre tentei manter o profissional com educação com ele, até mesmo para não dar nenhum falatório dentro da empresa. Paul queria me levar em casa, disse que não precisava, até então o combinado era Lucas me buscar, nossa tinha até me esquecido dele, espero que não tenha aprontado nada por aqui assim que voltou de Noronha. Mas insistiu para Marcos me levar primeiro
Nosso voo será às 10h da manhã, de repente acordo pensando que estamos atrasados, olho para o relógio e vejo que são 7h00, dormi tão pesada e relaxada, que parece que foi uma eternidade, isso porque dormimos 5h da manhã.Estamos na mesma posição de conchinha, só para vocês digo que amei cada minuto e ainda estou amando estar em seus braços, seu corpo está totalmente colado ao meu, quente, tem "gente" bem animada por aqui, aninhado em minha bunda, sorrio sozinha. Nisso Paul vira de barriga para cima, viro de lado e fico admirando tudo isso ao meu lado, mas penso como será de agora em diante, não tem como ser igual, como ficará nossa relação na empresa agora, tantas coisas passando na minha cabeça, que desisto de ficar pensando, deixo para pensar quando colocarmos os pés no Rio.Chego mais perto, passo minha perna por cima da sua, com uma mão vou em direção ao seu pênis enquanto começo dar beijos curtos em seu peito, indo em direção ao pescoço até chegar à boca.— Que maneira mais gostos
EstelaTudo estava indo às mil maravilhas, estava certa de que assim que Duran chegasse ia ter uma conversa séria, terminar e manter meu relacionamento com Diguinho que estava me fazendo muito bem. Nunca estive tão feliz como agora, ele me dá tudo que preciso, carinho, afeto, companhia, muito parceiro. Isso porque estamos juntos uns 8 dias, ficamos no baile e depois já saímos juntos e não nos separamos mais.Ele vem sempre aqui em casa, me mima, estou ficando mal-acostumada. Mas ainda não transamos, a coisa esquenta e ele para, estou subindo pelas paredes se é que vocês me entendem. Tenho que falar com ele, perguntar o que está acontecendo, por que dessa trava.Não falei mais com Paul e Sara desde a confusão do Lucas, o bloqueei de tudo também, não quero mais contato, veio aqui no prédio e ficou gritando lá embaixo me fazendo passar vergonha, sorte que Diguinho chegou na hora, acalmou ele e pediu para não voltar mais lá, aparentemente atendeu, pergunto para o porteiro, disse que nem si
Paul me beija com uma fome, tento parar, mas não consigo, minha cabeça diz se afasta é seu chefe e meu corpo diz que não, para eu parar de fugir e me entregar a essa tentação. Eu não posso fazer isso gente do céu, não me julguem!!! Deve julgar que estou fazendo doce, mas não é. O jeito que ele me pega, estou observando o tamanho da vontade dele, crescendo bem no meu baixo ventre.— Sara... sei que você também quer! — Me diz no meio do beijo sem desgrudar ou me soltar.— Eu... eu... eu... — Nem consigo falar direito, minha cabeça está um reboliço, vários pensamentos e estou sem ação. — Não posso, não é certo... — Para de me beijar, mas ainda estou presa na parede.— Por que não? Me diz... pelo seu namorado? Por que sou seu chefe? A empresa não tem uma regra de não relacionamento entre funcionários. — Diz me olhando bem sério.— Pelo Lucas!!! — Dou risada sem emoção. — Você acha mesmo que ele ainda é meu namorado depois de tudo? E sim, porque é meu chefe.— Sara somos adultos! Se o probl





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