Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba saltando, en medio de la cocina y con el celular en la mano, cuando llegó Anura y no supe que me estaba observando hasta que vi el rostro contraído de los demás cocineros. Me giré, tan blanca como mi uniforme, con los ojos muy abiertos y llorosos, cual si acabara de picar la más grande de las cebollas.
—Che… che… chef —balbuceé—.







