Habían sido los dos días más largos de mi estancia en el hotel y era debido a que, en ningún momento, tuve oportunidad de ver a Esmeralda. Suspiraba de solo pensar en ella y, al no verla siquiera, pensaba en la conveniencia del sacrificio que estábamos haciendo. ¿Estaba justificado? ¿Y si esto no tenía otro resultado distinto al de separarnos? Porque era una opción que, al no estar juntos e incluso asociarnos con tener que estar separados, este amor, que apenas germinaba, podía fallecer antes i