La pobre Teressa regresó del hospital todavía con la apariencia de una langosta y un coco, el pelo de un espantapájaros y los ojos chiquiticos, pobrecita, ni el mejor estilista del Caribe hubiera podido hacer mucho por ella y los producción tuvieron piedad con ella y optaron por darnos el día libre, para que nuestra chef descansara un poco más y las escenas fueran grabadas en la noche, de forma que la cámara no tuviera opción de mostrar a los televidentes lo desecha que había quedado su pobre h