Nos enteramos que el equipo rival también escogió la opción del publicista pero, en su caso, el pobre consultor resultó tan atribulado por el menú, las opciones de los chef y sus egos, que no pudo contentarlos a todos y llegó un momento en que casi se pelean, porque cada concursante quería que se diera más relevancia a su plato, o al nombre que había propuesto, es decir, ninguno estaba satisfecho con el trabajo del publicista porque consideraba que le daba prevalencia a los demás y no a lo suyo