Mundo ficciónIniciar sesiónPese a que me esforcé, no pude dormir un solo minuto. Desde las once de la noche, hora en que llegué a la habitación, hasta las seis de la mañana, cuando sonó el teléfono del hotel para “despertarme”, no pude dejar de pensar y dar vueltas en la cama. Estaba muy nerviosa. Me duché y vestí sin hacer apenas ruido, para no despertar a Verónica, que dormía a sus anchas. La niñer







