Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl mediodía, Verónica ya estaba asistiendo al centro educativo de los empleados del hotel, que contaba con una ruta de transporte que la recogía, todos los días, a las ocho de la mañana y la dejaba en el hotel a las cuatro de la tarde. Ahora sí estaba muy animada y, tan pronto vio las instalaciones y a los niños jugando, ya no se quiso ir nunca.
—Yo tampoco, car







