Decidí ir a pasar el vendaval en mi habitación. La escena que Rubí y Teressa habían protagonizado en el restaurante me puso en el blanco de la prensa que, después de haber obtenido las imágenes de la pelea, se abalanzaron por obtener alguna respuesta u opinión de mi parte. Casi corrí hasta el ascensor y creo que nunca había presionado uno de sus botones con tanta insistencia como en ese momento. Cuando el ascensor se abrió de nuevo, en mi piso, agradecí que los periodistas tuvieran restringido