Los hoteles en la Costa Este de los Estados Unidos iban marchando sin contratiempos y mis citas con los gerentes fueron casi rutinarias. Todos preguntaron por el concurso y el estreno del programa, que muy pronto estaría también en la televisión estadounidense, cuando la programadora británica hubiera ultimado los detalles de transmisión con una cadena local. Todos estaban muy expectantes y debí decirles que, por mis obligaciones administrativas, estaba del todo ajeno al acontecer del concurso