Mundo ficciónIniciar sesiónAl terminar el cuarto día de prueba, aceché, como un vampiro, la puerta de la habitación de Esmeralda. Sabía que los participantes no tardarían en subir después de haber comido y, escondido entre las sombras del pasillo, esperé a que del ascensor saliera mi joven víctima de cuello bronceado. Tuve que esperar por más de veinte minutos, pero, cuando escuché la campanilla del ascensor, mi espera tuvo su merecida recompensa. Se veía tan tierna e inoc







