Caleb jugó con su lengua mientras soportaba la molestia de la chica dirigida a él.
—… ahora cuando te has salido con la tuya pretendes hablar, ¿sobre qué? ¿sobre lo que pienso o siento?¿Importa eso ahora?— reprochó viéndolo a los ojos.
—Por supuesto que sí –
Ella recorrió con sus ojos indignados el rostro sereno del joven —¿Cómo puedes ser tan cínico? Siempre has pensado sólo en ti, ¿por qué demonios pretendes que crea que ahora te importo? –
Él cerró los ojos comenzando de nueva cuenta a m