—¿Qué deseas que escriba? —acomodé la hoja y mano sobre ésta.
El se acercó a observar sobre mi brazo.
—Escribe: Queridos Dioses, por favor, que Marina se enamore de mí.
La sangre completa se me detuvo. ¡¿Qué?!
¡Ah, no, no tan rápido por favor! Suplique a mis adentros.
—¿Estás enamorado de Marina? —me tomé unos segundos para preguntar intentando no reir.
Asintió con un sonrojo y yo apreté el puente de mi nariz. Cerré los ojos.
—¿Sabes que aun eres muy pequeño y ella tambien verdad?
—Mamá dice qu