Levantándose, Leia caminó hacia la playa en donde Caleb y su hijo jugaban alegremente. Lucia muy embarazada, estaban esperando a su segundo hijo…a su segundo ángel, y ella simplemente era feliz, tan radiante y tan bella como nunca antes se sintió, hoy en sus días todo era felicidad, y todo aquel dolor que habían atravesado, se había compensado maravillosamente.
—Caleb… yo… yo… acepto esa…oferta…— se obligó a hablar antes de que se fuera.
—Olvídalo, ya no me interesa — dijo el y pretendió seguir