Tres clases más, una comida rápida y una jornada laboral de más de cinco horas, fue lo que separó a la joven del día pactado.
Leia ni siquiera había sentido las horas que pasó en la universidad ese día jueves. Pensar que había aprendido algo de los temas visto, era ser optimista. Ese día sus amigas tuvieron peculiar interés en hablar con ella y, de alguna forma, había logrado evitarlo. No pensar que estaba viéndose grosera con esas chicas que siempre, con mayor o menor confianza, la que quería