—Ya he pedido perdón por eso— soltó viendo cómo las primeras lágrimas amenazaban con rebasar los ojos azulinos.
—Y eso no cambia nada, me hiciste amarte deliberadamente – acusó.
—Yo también me enamoré— respondió de inmediato y con voz seca. Leia quiso morir – Y eso no fue planeado –
No, seguro que no, pensó ella. Lo planeado era destruirla y botarla como a un perro.
Cuando ella sollozó, él quiso tomarle una mano, pero ella la apartó, como si él le quemase. Caleb se molestó.
—Y cuando me enamoré