Leia dejó escapar el aliento y sintió cómo el corazón le comenzó a latir fuertemente, se quedó quieta al recargarse en el marco de la puerta de ese cuarto de baño y, casi sintiendo cómo se le cerraba la garganta, intentó pensar qué era lo que iba a hacer.
Tragó pesadamente el nudo de angustia y buscó ser objetiva, aunque con Caleb mezclado, aquello era un acto casi imposible.
Bajó la mirada al suelo blanco que todavía conservaba minúsculas marcas de agua luego de la ducha y, se preguntó con sin