Las pequeñas chispas de agua que caían del cielo se pegaban suavemente a los enormes cristales, algunas, formaban el tamaño suficiente como para unirse unas a otras y resbalar de forma larga por los mismos; los ojos azules y profundos de cierto rubio se fijaron sin mucho interés en esas líneas de agua mientras observaba el gris y frío día en la ciudad.
Caleb resopló cansadamente al apoyar sus codos en el escritorio tras el cual había estado trabajando más de media mañana y unas horas de esa ta